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  UNA ÉTICA DE LA LIBERTAD

 

 

 

 

“Visor Libros” ha publicado recientemente una colección de estudios, coordinados y editados por el profesor Jurado Morales de la Universidad de Cádiz, y con la colaboración del Vicerrectorado de Investigación, Desarrollo Tecnológico e Innovación de la Universidad de Cádiz. El título del libro es “UNA ÉTICA DE LA LIBERTAD. LA NARRATIVA DE EDUARDO MENDICUTTI”.

          Se hacía necesaria una obra como esta, por cuanto que, hasta el momento no se había publicado un estudio global de la labor de creación literaria del escritor sanluqueño. Casi siempre este tipo de obras comienza a editarse cuando un autor ha terminado su labor creativa y la perspectiva histórica sobre su obra se hace más nítida con el distanciamiento preciso para que las realidades se puedan analizar con mayor nitidez y acierto.

          No es este el caso. Eduardo Mendicutti se encuentra en plena fecundidad creadora, pero, sobre el autor y su obra, tan sólo se habían realizado estudios de perspectiva reducida. Tal vez, por ello, incluso dentro del mundo de los asiduos lectores, pudiera existir el error de encuadrar a Mendicutti en una literatura, muy respetable por otra parte, que aborda temas de personajes gays y que está impregnada de humor. Mendicutti es, a través de su ya amplia producción, mucho más de lo ya mencionado, bastante más que esa perspectiva reductora.

          El título que el profesor Jurado Morales ha seleccionado para la excelente recopilación de extraordinarios escritores y de sus respectivos análisis sobre Mendicutti y su obra no puede ser más acertado: “UNA ÉTICA DE LA LIBERTAD”. Parafraseando a Antonio Machado cuando escribió aquello de “Soy, en el buen sentido de la palabra, bueno”, la lectura  de las obras de Eduardo Mendicutti y los estudios sobre ellas y su persona, contenidos en la presente obra, podrían llevarnos a la afirmación de que Mendicutti y su obra son “en el buen sentido de la palabra, éticos”. Irán desfilando por entre las trescientas páginas de la obra la brillante introducción y los estudios del propio Jurado Morales, así como los de escritores de la talla de Luis Antonio de Villena, Fernando Iwasaki, Gilda Perretta, Miguel Soler Gallo, Rosa Tapia, Rafael Mérida Jiménez, Frank R. Links, Miguel Tejeiro Fuentes, Vicente Molina Foix, Olga Rendón Infante, Manuel Ramos Ortega, Alfredo Martínez Expósito, Dieter Ingenschay, Francisca Paredes Méndez, María Teresa Navarrete Navarrete, Marco Kunz y Alberto Mira.

          La creación literaria para Mendicutti es una necesidad, una necesidad que emerge de su impulso desiderativo de realizar una exploración ad intra y una exploración ad extra. Y esta exploración la realiza desde su opción irrenunciable por la libertad personal y social. Su visión interior le irá llevando, como en sus personajes, a reconocerse como una identidad poliédrica, única, identidad que goza del derecho inalienable de ser y serse para los demás en la libertad y desde la libertad. Su visión exterior le lleva a una contemplación de la sociedad, de una sociedad real. Mendicutti no se distancia de lo real ni a través del tiempo, ni del espacio, ni del mundo de los tópicos literarios. Se adentra en ella, la escudriña, la retrata y saca a la luz lo que es la “memoria colectiva”. Tras la exploración, viene la expresión comunicativa. La narrativa de Mendicutti proclama el derecho al universalismo de igualdades y a la igualdad de lo universal, de lo colectivo. Tanto es valorable, como sustancia vivencial y literaria, el héroe, entendido en el sentido clásico, como el antihéroe, porque en la persona lo que la configura no es su hacer, sino su ser.

          Emerge, en su consecuencia, en la literatura de Mendicutti la defensa a ultranza del derecho a ser libre desde una ética, tanto privada como social. La lectura de las obras de Eduardo Mendicutti lleva al buen lector a descubrir que, tras la aparente superficialidad de algunos personajes, hay una interioridad que induce a un mundo interior y nuclear. Este es el importante. Radica en él la apuesta por la amistad, por la igualdad, por el derecho a ser como se es o como se desee ser, por la normalización de la igualdad sexual, por la comunicación libre de las ideas, de los pensamientos, de los sentimientos y de los comportamientos.

          Y todo este mundo, que es el contexto de la creación literaria de Eduardo Mendicutti, hace imprescindible, para darle vida y carne, una comunicación literaria movida por el eje esencial que es la libertad, de ahí que Mendicutti no haya tenido en cuenta las alharacas del triunfo rápido y superficial, ni se haya “vendido” nunca a las ideas imperantes ni a los estereotipos al uso, ni a lo que más vende. Su literatura es fruto de su fe en sí mismo, de su asimiento a la libertad personal y colectiva y de una depuración de estilo cada vez más evidente. La lectura de este libro que el profesor Jurado Morales coloca a nuestro alcance nos facilitará la llave para adentrarnos en la persona de Eduardo Mendicutti y su excelente y liberadora obra literaria.        

 

         

 

 

 


08/02/2016

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