Mis comentarios ...

  ¿SORPRESA?

 

11 de febrero de 2013. Salta la sorpresa. La noticia vuela extendiéndose por doquier. Benedicto XVI presenta su renuncia al ministerio petrino. Los poderes mediáticos extienden sus tentáculos irresistiblemente. Ya hay noticia para llenar páginas y programas radiofónicos y televisivos. No es noticia lo habitual y normal, sino lo infrecuente, inesperado o inusitado. Las redes mediáticas, tramposas y aprovechadas en no pocas ocasiones, aprovecharán la noticia para llevar a las aguas de sus intereses todo tipo de invenciones, suposiciones y comentarios malévolos o frívolos. Ya se nota en el ambiente. Como en el ambiente es comprobable la inquietud existente en muchas almas sencillas y manipuladas una vez y otra por los poderes de todo tipo.

 

         No obstante, papa Benedicto ha dado ("dar" es un verbo de carga semántica bien positiva) una última lección admirable. Tan indiscutible es su altura intelectual, como uno de los más excelentes pensadores del siglo XX y el mejor teólogo del mismo, con su finura  y belleza expresivas, como que tal vez haya el sido el papa de los últimos siglos al que le ha tocado vivir un mayor cúmulo de tensiones y de problemas dentro y fuera de la Iglesia.

 

         Su renuncia es una última lección magisterial. Cuando observamos que el mundo se desmorona por la lucha por el poder y el mantenimiento en las poltronas, justificándose para este fin toda clase de medios, sean lo deleznables que sean, Benedicto, libremente y aplicando la más estricta legalidad establecida en el CIC, renuncia al poder, a la poltrona y a las grandezas que los acompañan.

 

         Cuando la sociedad actual sufre el carcinoma de la prisa, del todo vale, del uso del poder para engrandecerse y ser servida, del vivir al instante, del actuar al dictamen de los más innobles instintos, de la cobertura en la mentira, Benedicto da la lección magistral, como un viejo profesor que se despide de su cátedra, de la humildad para adentrarse por el camino del “Beatus Ille”, del camino de los pocos sabios que en el mundo han sido; del espíritu de los pobres, del “resto de Yavé”, que sólo pone su confianza en el Señor.

 

         En una sociedad indiferente y confiada que es capaz de tolerar indolentemente su autodestrucción, reactivada por los poderosos y por el capital destructor de los pobres e indefensos, y vive al margen de la Trascendencia, rechazándola o pretendiendo ignorarla, papa Benedicto testimonia que lo único importante e imprescindible, para que el ser humano se descubra como tal y como tal viva, es vivir en Dios y con Dios.

 

         La generosidad de Benedicto XVI, su intelectualidad, su humildad, su capacidad de diálogo, su apertura a los tiempos nuevos y a las demandas y exigencias que estos traen le han llevado, en un proceso orante-intelectual, al pleno convencimiento de que, para el ritmo que Dios quiere dar a la historia y a la presencia de sus hijos en el mundo, se requiere un nuevo “humilde servidor de la viña del Señor”. No hay duda de que las palabras, los libros, los discursos pueden ser instrumentos que provoquen cambios sociales, pero con toda certeza la historia cambia sobre todo por gestos y comportamientos. Benedicto pasará a la historia, no sólo como el gran teólogo del siglo, no sólo como el gran escritor capaz de embellecer fondo y forma de cuanto escribía, no sólo por el padre humilde a quien los oropeles del poder le producían alergia, sino sobre todo por haber sido el papa de la modernidad que supo ponerse en las manos de Dios y renunciar, falto ya de fuerzas, al ministerio petrino, para que Dios coloque al frente de su Iglesia al pastor más adecuado para estos tiempos. Que Dios bendiga a Benedicto. Ojalá que ponga al frente de su rebaño al pastor capaz de potenciar la vitalidad de una Iglesia asida a la “Buena Noticia” de Jesús de Nazaret, voz liberadora de los sin voz y servidor de todos.


12/02/2013

Desde el 1 hasta el 1 de un total de 1
1