Mis comentarios ...

  VERDADERA DEMOCRACIA REAL YA

 

 

Se veía venir. En distintos comentarios de esta sección me he referido al hastío de muchos sectores sociales ante algunos políticos, hasta alcanzar grados de generalidad en algunos de ellos, al tiempo que he venido subrayando que, más pronto o más tarde, saldría de su telúrica caverna el "monstruo" juvenil que, desde hace bastante tiempo, se ha pretendido generar incubándole la filosofía de Nietzsche del “nihilismo total”. Mire por donde, afortunadamente, los objetivos no se lograron en algunos sectores. En los últimos días, y en más de sesenta ciudades diferentes, la gente, harta de estar harta, ha salido pacíficamente a la calle demandando la implicación de todos los ciudadanos en la marcha del país. No creo que sea un ataque a la clase política, porque en esta, como en las demás, hay de todo. De ninguna manera los garbanzos de la olla de lo público son todos negros, hay excelentes políticos, laboriosos, sacrificados, preparados y honestos. Considero que es un ataque al sistema, desgraciadamente degenerado y mal usado, porque este genera, con la colaboración de los verdaderos garbanzos negros, desconfianza, rechazo y hastío. Siempre me llamó la atención en la clase política que a más altura, más se le ve las vergüenzas, al tiempo que a menos altura jurisdiccional más se contemplan los afanes de la buena gente que se dedica al servicio de su pueblo, con sus carencias y limitaciones, pero en todo momento con honradez. No tienen la culpa de la contaminación de los ríos todos los ciudadanos, sino sólo aquellos que, de una u otra manera, generan tal contaminación.

 

          Algo que me sorprende muy positivamente es hacia qué diana se ha dirigido la flecha de la acusación de culpabilidad. Claramente hacia los poderes financieros y las grandes instituciones empresariales. También quedó indicado en comentarios de esta sección. Sin rodeos. Hoy no existen las ideologías, al menos no se captan como antaño. Murieron hace tiempo. A las tumbas los tópicos. El mismo “chute” tóxico por la ambición de poder tienen injertado en las venas los que se denominan “progres” y los “conservadores”, así como los que no sabiendo en dónde se encuentran, quedan a la espera de algún que otro pactillo que llevarse a la boca. ¡Qué olor a polilla y a bolitas de alcanfor! Que no, hombre, que no, que todo es mentira pura y dura. Es el gran capital, y además programada y sistemáticamente, el que rige los destinos de los pueblos, el que quita y pone reyes y presidentes, el que derrumba gobiernos, el que destroza naciones, el que corrompe a políticos, el que genera enfermedades y las difunde, por aquello de controlar la demografía. Los políticos, se pongan la pegatina que se pongan, sobre todo en periodos electorales, se ven obligados a ser meras comparsas, arlequines movidos patéticamente por la mano grasienta del capital. Ya hace mucho tiempo que muchos jóvenes-adultos venían tomando conciencia de la corrupta sociedad que los políticos estaban dejando para el futuro y para el presente. La mentira es sibilina, máxime utilizada por domadores de serpientes, pero la juventud-adulta está recuperando sus ilusiones de siempre, de verdad, de libertad, de solidaridad y de una democracia que no sea una verdadera farsa. Esto es un brote de esperanza.

 

          El movimiento tan sólo ha dado su toque de salida. Está, no obstante, tan cargado de razones de todo tipo, que nadie, como en décadas anteriores, los podrá acusar de “rebeldes sin causa”. El movimiento ha de permanecer en su objetivo de conseguir una verdadera regeneración ética. Sin ella, los cambios meramente superficiales, y no nucleares, serían la vuelta a las fábulas del pasado. Pero ¡ojo!, los políticos, de unos y otros signos, saben que tienen el agua al cuello. No pueden pretender engañar con el “y tú más”, por más que saquen de sus privilegiados cortijos a los mastines ladradores cuando algo se mueve. Sus ladridos tan sólo producen hilaridad y pena. Quiero esperanzarme con que este movimiento emergente es el grito de los sin voz, de los que no tienen trabajo, de los que carecen de viviendas, de los que sienten hastío por tanta corrupción generalizada, de los que se sienten impotentes por la indefensión de las masas populares. No quiero ni pensar, por más que ya la historia reciente nos ha dado asquerosos testimonios de la más repugnante mentira y de adónde se es capaz de llegar por seguir o conseguir el poder, que el movimiento pudiera haber sido manipulado, creado o subvencionado por aquellos contra quienes aparentemente este movimiento se dirige.

 

Sería la mayor de las traiciones al pueblo, tanto por parte de los mendaces generadores, como por parte de quienes secundasen tales proyectos. Que no vengan quienes llevan toda la vida comiendo  de lo público, y culpables, en no poca parte, de la crítica situación actual del pueblo al que han considerado su cortijo, a querer ponerse delante del movimiento. Si se trata de engañar que lo practiquen con sus venerables padres. No faltaba más que quienes han dilapidado el espíritu noble y solidario de la transición; que quienes se han pasado por el forro de sus caprichos la lucha de tantos años por parte de las verdaderas conciencias comprometidas y hoy engañadas y frustradas, tanto de hombres como de mujeres; que quienes oportunidades tuvieron para actuar de otra manera desde hace mucho tiempo quisieran ahora ser nuevamente los salvadores del pueblo (como en otros ominosos momentos de la historia), de este gran pueblo, al que tan inicuos salvadores, con su  prepotencia, inutilidad y espíritu corrupto, han llevado a las mismísimas puertas del hundimiento. Resulta curioso. Es sólo un mero ejemplo que clarifique lo que quiero expresar. Los enfermos recién operados organizan una manifestación ante el hospital en los que se les intervino, por considerar que las intervenciones habían consistido, por dejadez e inoperancia, en fallos tras fallos. Alguien da la orden. Los cirujanos se desprenden de la bata verde. Salen a la calle y se ponen por delante de quienes protestan, portando las mismísimas pancartas. ¡Qué morro! Pero, si tan sólo con haber cumplido con el mero deber la manifestación se podría haber evitado. ¡Cómo duelen tanto asco y repugnancia, ¿no? don Miguel de Unamuno! Es la hora de todos. En el movimiento de generación ética nadie de buena voluntad ha de quedar excluido. No se ha de mirar al pasado, que tan sólo serviría, bien leído sin acritud, para mejorar el presente, que no es poco, sino al futuro. Este país sabe, puede y... bienvenidos quienes se apunten además al “quiere”. No son tiempos de odios ni de descalificaciones, sino de empujar, entre todos, el verdadero carro de la libertad y el progreso. ¿Caerá de una vez el muro de las dos España, dejando tras su caída horizontes de libertad?

 


18/05/2011

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