Mis comentarios ...

  DIJO UNA VOZ POPULAR

La otra mañana, aprovechando que la lluvia nos había dado un respirito, me fui a dar una vuelta por el Paseo Marítimo. Un sol tenue, pero como que se agradecía. La mar, qué quiere que le diga, no lucía sus mejores colores, pero bueno, alivia la vista de tanto ordenador y de tanto Internet. A estas horas el paseo está tranquilo. Parece una sucursal del Imserso. Pues, muy bien. Porque, mire, allí el personal ni está para tirarse una carrerita a nado de banda a banda, ni tampoco tienen la ocurrencia de echarse un partidito de fútbol en la mismísima arena, pero de hablar nunca se cansan, ni de mirar porque si cae por allí alguna mozuela  de buen ver, deseosa de mantener la línea, ni le cuento. Porque quien tuvo retuvo y guardó para la vejez. Iba mirando no a la mar, sino más bien al suelo, porque mire que hay perritos, (ante la mirada indolente de sus dueños o dueñas que prefieren mirar para el Coto de Doñana) ¡qué bien!, que hacen alarde de verdadero estilo diseñador a la hora de dejar los “recuerdos” de su paso por aquel paseo. Y mire que algunos son caprichosos. Con hacerlo una sola vez, zas de sopetón, pues ya valdría, pero no, miran y alardean, y aquí dejan algo, y allá algo más, y más lejos más de lo mismo. Y claro tienes que ir andando midiendo dónde vas a depositar tu inocente zapato, porque lo de menos es el pegamento que te llevas de recuerdo, lo de más es el olorcillo que se te pega, y no hay manera de que se te vaya, más molesto que una mosca ante unas cáscaras de langostino.

 

          Bueno, a lo que iba. De pronto lo vi venir. Él anda rápido, como si le fueran a quitar el puesto en la cola de la panadería de Mila. Pero, algo extraño observé en él. Se iba acercando. Venía hablando solo. Miraba al suelo por lo del mosaico de los “arrojados” caninos. Levantó la cabeza. Cuando abrió la boquita para poner en funcionamiento su prepotente órgano fonador, aquello no era una voz, era la música del coche de un niñato con un taco de parné en el bolsillo.

 

          -Picha, qué le pasa a nuestro Betis. -No tuve que contestarle, porque ya sé que cuando empieza a hablar de este tema, ni escucha, ni ve, ni siente; es un altavoz pegado a un hombre-. Seá posible -siguió- que no levanta cabeza, ni con el que hablaba todo a media voz, ni con este que ha llegao. Pero scucha, picha, el problema no es del entrenaó. ¡Que me digan a mí!

 

          -Hombre, hasta ahora no ha perdido con el nuevo, -musité-.

          Para qué se lo dije. Se le levantaron las orejas, y empezó a hablarme tan cerca que llegué a pensar que aquel tío creía que yo había hecho los fichajes. 

 

          -¿Qué dice, cojone, que no ha perdido antovía? Tampoco ha ganado. ¿Azín vamos a llegar a primera? Mis cojones lo tienen mu claro. Ahí el que sobra es el de los perros.

 

          -¿Qué perros? -Le pregunté para sonsacarlo-.

 

          -Anda, Joío, no te hagas el tonto. ¿Qué perros ni qué ochocuarto? El de los millones, el Lopera. Ese, ese es el que nos ha metío esta ruinita en el cuerpo que me va a matá. ¡Fichajes! ¡Qué mierda de fichajes… ni uno sirve ni pa jacé puñeta! Lo que tienen que tené es eso, lo que no tiene ninguno de ellos.

 

          -Venga ya. No te tomes así las cosas. Mira que el día menos pensado te va a dar un chirimbinbi -le contesté-.

 

          -¡Que me dé lo que sea! Pero ese tío va acabá conmigo, que te lo juro yo.

 

          -Cojone, ¿otra vez hablando del Betis? Descansa ya carajote.Eres más pezao que un borracho contando penas. -Le gritó uno de sus amigos al pasar junto a nosotros. Dio un salto en el aire. Me recordó las piruetas que hacen los perrillos cuando expresan contentura-.

 

          -Mira, más que cabrón, yo hablo de lo que me sale de los… te va a librar por lo que te va a librar. Yo soy formá y mu serio, y no un albortario como tú, anda y que te den. Escucha… y en las próximas me dices que vote ar Zapatero. No te entera que no. Zo peazo de ziezo. Sí, sí, ríete. Sabe lo que te digo, a ti; sí a ti, zapateroso. Mi Beti está hecho una joía mierda, pero peó está ese señorito dejando a España. Sí, ríete, ríete, ya verá cuando te birle el parnelito de fin de mes. Te va a comé lo que llevo en los pies, una buena mierda de perro.


15/02/2010

Desde el 1 hasta el 1 de un total de 1
1