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  PROGRESO

 

 

 

 

Con harta frecuencia se utiliza este término, con tanta como desconocimiento y, sobre todo incongruencia, con lo que el término conlleva. Cuantos pronuncian la palabra ni están en conocimiento de lo que ella significa, ni sus actos son consecuentes con lo que ella arrastra. Es un término que aparece en la lengua española hacia 1570, en un período en el que el Renacimiento llevaba al hombre a pensar de manera distinta, a considerarse como un ser con un mundo de valores humanos en su interior a desarrollar.

          La palabra está tomada de la latina progresus-us y este derivada de progedi > “caminar juntos”, y  esta de gradi > andar. Hay por tanto en esta palabra dos semas insustituibles: caminar o andar y juntos. Caminar o andar como objetivo de la existencia. Vivir es un camino, un movimiento; de ninguna manera nada estático. En su consecuencia, este caminar ha de ser “ligero de equipaje”, como cantó el poeta. No es, por tanto, “progresista” quien vive para acumular bienes; quien almacena; quien explota a los demás para tener más para “asentarse”; quien induce al miedo, y con él alcanza los fines que pretenden; quien coacciona, secuestra, asesina; quien crea organizaciones terroristas clandestinas, quien hace esclavos. Hay muchos que, pretendiendo hacer algo para los demás, acaban robando lo que de de los demás es, y perdiendo el sentido de toda vida que es la itinerancia, la nomalidad, la libertad como los pájaros del campo. Corrupción y progreso son términos y realidades completamente antitéticos, agregándosele a ello las características de robo, mentira y ataque a todos.

          El otro sema es junto. Este camino del progreso no se hace en soledad, sino en compañía. Se ha de partir para esto de la aceptación de que todos los hombres son iguales y de que un hombre vale más que todas las ideologías juntas. Si bien el hombre es libre para profesar la ideología que quiera, ninguna de estas puede tener como principio la hegemonía de un pensamiento sobre otro. Ninguna ideología puede ser bastardeada o ninguneada. Todas son libres para ser expuestas, proclamada y vivida. Nadie tiene poder ninguno para perseguir o ningunear a ninguna ideología o pensamiento.

 

          Nada de esto existe en la actualidad. El hombre es un lobo para el hombre, “lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro”, como afirmó el comediógrafo latino Plauto. Es lamentable que en la actualidad todos nos hayamos acostumbrado a la corrupción, la mentira, la explotación de quien no tiene defensa, o a las palabras de odio de los unos a los otros. Así se ha hecho realidad las palabras de Harris y de Wilson: “somos la especie más peligrosa del mundo no porque tengamos los dientes más grandes, las garras más afiladas, los aguijones más venenosos o la piel más gruesa, sino porque sabemos cómo proveernos de instrumentos y armas mortíferas que cumplen la función de dientes, garras, aguijones y piel con más eficacia que cualquier simple mecanismo anatómico”. Lo nuestro, por más que cacareemos, NO ES PROGRESO.


08/03/2016

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