Gentes de aquí ...

  GENTES DE AQUÍ (Introducción)

Introducción


Es la verdad que jamás pensé acometer una empresa como esta que hoy comienzo. Y más verdad aún que, años atrás, pensaría que emprenderla solo era tarea tan titánica como irrealizable. Pero, vete a saber por qué razones, aquí me encuentro cargado de folios, folios amarillentos en los que he intentado exprimir la historia de Sanlúcar de Barrameda para, de la misma manera que escribí de sus calles, plazas y carriles (paisaje urbano), o de su Historia Social, dejarles ahora lo mejor de ella, su tesoro escondido,  su gente, la auténtica protagonista de la historia de Sanlúcar de Barrameda, aunque, a qué negarlo, inmersa en un claroscuro de aciertos y errores. En el frontispicio les dejo las palabras de Juan Ruiz, el arcipreste de Hita: “E ruego e consejo a quien...lo viere... que quiera bien entender e bien juzgar la mi entençión, porque lo fiz, e la sentençia de lo que ý dize, e non al son feo de las palabras...” (Libro de Buen amor: -1343- vv. 135 ss).

 

Porque entrar a trazar unas pinceladas sobre la gente de una ciudad   no puede ser otra cosa que historia, con toda la gama de sus ramificaciones, pero adentrando sus anzuelos en el mar de la historia, vista desde otras perspectivas, pero historia. Trazó el historiador, en demasiadas ocasiones, un cerco “interesado” alrededor de los aconteceres históricos. Unas veces su interés – y lo afirmo en términos crematísticos o de mera subsistencia pedigüeña y acomodaticia – giraba en torno a la elaboración de unas crónicas o cronicones laudatorios, que tenían como protagonistas a los “mecenas” a cuya alabanza estaban destinadas. En otras ocasiones, la historia, vulnerada en su nobleza, ha llegado a ser un instrumento escoliasta para que el historiador se pavonease de sus múltiples y míticos conocimientos. Y en las más de las ocasiones, cabría afirmar que fue un elemento fácilmente manipulable por los poderes fácticos de cada momento para dar del pasado la visión interesada, apoyar con el argumento de autoridad sus actitudes privilegiadas y, de esta manera, garantizar una cadena continuista en el mantenimiento del poder económico, político, religioso, cultural, social e ideológico.

 

Se trata sin lugar a dudas de una pseudo historia, una historia prostituida que la historiografía moderna ha pretendido, no consiguiéndolo en la mayoría de los casos, cambiar el rumbo, centrándose más en el entorno (económico, ideológico, religioso, político, cultural) que en el propio hombre, verdadero dueño, protagonista, y sujeto activo o paciente  de la historia.

 

El protagonista de estas pinceladas de siluetas es el sanluqueño, de origen o de adopción, inmerso en su hábitat. He huido del elitismo, dentro de lo posible, porque es de palmaria evidencia que, en una gran parte, he tenido que apoyarme en fuentes escritas (de todo tipo, pero escritas), y en ellas hay lo que hay, por más que en un intento por enfocar con óptica distinta los hechos, haya interpretado de manera distinta la textualidad de los mismos, para pasar a un primer plano a quienes  en dichos textos pudieran aparecer malévolamente como actores de rango secundario. Otrosí acontece con la mujer, velada en la mayoría de manifestaciones, tanto de iure  como de facto,  de lo que ha sido la sociedad sanluqueña y universal prácticamente hasta casi el comienzo de la llamada modernidad. Cuando sólo encontré una uña de alguna de ellas, me así de la misma para aproximarla a donde las imágenes se hacían más nítidas.

 

Estas pequeñas biografías nacen como apuntes de consulta, aunque he pretendido que se dejen leer y que leerse puedan, sin caer para ello ni en la ruptura del género al que pertenece ni en la empobrecedora vulgarización o chabacanismo, tan alienantemente de moda en las culturas demagógicas que corren. Me ha guiado el objetivo de sacar a la luz una relación de sanluqueños, unos conocidos por todos, otros que dejaron su deambular por estas tierras, adormecidos bajo alguna vetusta cepa, otros que expresamente han sido “enterrados”, manipulados, tergiversados o proscritos. Estas minibiografías son taraceas que, juntas, pueden dar a conocer la historia de esta ciudad que nos vio nacer y ayudar a iluminar muchos de los sucesos acaecidos en la misma; y, por encima de todo, ojalá que lleve a las nuevas generaciones que puedan hacer uso de él al respeto por el pasado y a la búsqueda en él de los errores a evitar para que el hombre encuentre siempre senderos de humanidad.

 

Soy consciente de que con este trabajo sólo queda abierto un camino, nunca cerrado; un camino que he trazado día a día, indudablemente atado sin remisión a las servidumbres de los errores, las limitaciones, las lagunas o la inexistencia de las adecuadas fuentes que diesen más nitidez al conjunto, pero con la ilusión de que otros perfeccionen lo que hoy quedó en vuestras manos. Bueno, ahí quedó.

  

BEMBRAC, Mariana. Esclava negra. 1803.

Muy comentado había sido en la ciudad, a principios del siglo XIX, el bautizo de una “negra”, había tenido lugar en la iglesia matriz de Nuestra Señora de la O y en él tuvo clara participación el clérigo Rafael Colom. La instancia solicitando el bautismo de aquella mujer de raza negra fue presentada en el vicariato general del arzobispado de Sevilla por Francisco Robbado Burastero, presbítero y beneficiado de la iglesia mayor parroquial. La instancia fue remitida con fecha 24 de enero de 1803. Se trataba de Mariana Bembrac, “negra” de los moros “mogateses” (Orán). Estos eran soldados musulmanes que servían bajo la bandera española en la plaza fuerte de Orán. Mogataz es término que significa “renegado” y era la palabra con la que los moros denominaban despectivamente a estos soldados de caballería, si bien de manera inexacta, por cuanto que, aunque combatían por España, no habían abjurado de la religión mahometana. Denominación y función provenían de 1509, época en que el cardenal Cisneros conquistó Orán y organizó su gobierno.   

El beneficiado tenía de sirvienta en su casa a Francisca Albarca, quien, habiendo estado en Orán, había comprado en aquella plaza con algo más de tres meses a Mariana Bembrac y a otro hermano suyo, también moro y de catorce años. De allá se había venido para Sanlúcar de Barrameda y, al enviudar, pasó al servicio de don Francisco, llevando con ella a los dos niños moros. La razón de la vuelta había estado motivada porque el rey había dispuesto que se abandonase la plaza de Orán por un terremoto que la había destruido. Ordenó, además que los moros mogataces pasasen a Ceuta, yendo entre ellos la familia de Mariana. Moros de dicha familia, una la madre de Mariana Bembrac, también del mismo nombre, vinieron a Sanlúcar de Barrameda y, sabiendo que la ciudad se encontraba Francisca Albarca, dueña de sus hijos, fue a visitarla. Francisca, viendo que se podía convertir a la religión católica, propuso al beneficiado que la recogiese en su casa. Este aceptó y comenzó a instruirla en “los misterios más principales y necesarios de nuestra religión”[1]-

Una vez preparada, “abjuró de su secta y errores”. Se presentaron las correspondientes diligencias ante el tribunal de la inquisición, quien la liberó de su pasado. Todo ello lo había realizado Mariana “por su deseo de ser cristiana”, por lo que, considerándose que su conversión había sido verdadera, se solicitó que se le concediese poder recibir el sacramento del bautismo y que fuese Francisco Robbado quien se lo administrase. El vicario Colom la examinó de la doctrina cristiana. La halló apta. Así lo certificó en testimonio enviado al vicario general del arzobispado de Sevilla. El vicario general, Joaquín María de Torres, viendo todo el expediente, concedió licencia para que le fuese administrado el bautismo, sacramento que le fue administrado a Mariana en la iglesia mayor parroquial el 8 de febrero de 1803. Tenía Mariana más de sesenta años.

 



[1]  Archivo Diocesano de Asidonia Jerez: “Fondos hispalenses”. Ordinarios, caja 301, legajo 10.

  A.S.E.H.A. Asociación Sanluqueña de Encuentros con la Historia y el Arte.

 

 

 

 

El anagrama de la Asociación sintetiza los objetivos con los que Manuel Díaz Prieto tuvo la iniciativa de crearla: Literatura, Historia (libro), Pintura (paleta del pintor), Edificios Religiosos (Nuestra Señora de la O) y Civiles (Torre octogonal del Castillo de Santiago), restos de lienzos de la muralla de la vieja villa murada y la geografía sanluqueña que todo arte potencia. Nacía la Asociación con la finalidad de fomentar la cultura y los valores históricos y artísticos. En los años que tiene de existencia su labor ha sido muy fecunda, pues a las iniciales actividades de publicar postales artísticas de la Iglesia Mayor, de convocar exposiciones de fotografías y de estar al frente de muchos eventos culturales, ha encauzado su labor de manera muy importante hacia la creación de una auténtica Biblioteca de Temas Sanluqueños.

A.S.E.H.A ha publicado hasta el momento: Del profesor De Mata Carriazo: “El Tesoro y las primeras excavaciones de Évora” (1970), publicada en 1989; de Fernando de Guillamas y Galiano: “Historia de Sanlúcar de Barrameda” (1858), publicada en 1990; de Pedro Barbadillo Delgado: “Alrededor de Tartessos” (1951), publicada en 1991; de Juan Pedro Velázquez Gaztelu: “Historia antigua y moderna de Sanlúcar de Barrameda” (1750-VO,I.), publicada en 1992, “Historia antigua y moderna de Sanlúcar de Barrameda” (1750- VOL.II), publicada en 1994, “Fundaciones de todas las iglesias, conventos, cofradías y ermitas de Sanlúcar de Barrameda” (1750. VOL.III), publicada en 1995, “Catálogo de todas las personas ilustres y notables de esta ciudad de Sanlúcar de Barrameda” (1760. VOL. IV), publicada en 1997, y “Estado marítimo de Sanlúcar de Barrameda” (1760- VOL-V), publicado en 1998.

 De Ana María Gómez Díaz: “Guía histórico-artística de Sanlúcar de Barrameda” (1993), publicada en 1993 y 2ª Edición revisada de la Guía histórico-artística, publicada en 1999; de Fray Alberto Lobato, O.P y Manuel Toribio: “I Tomo de la Trilogía de Conventos de Clausura de Sanlúcar de Barrameda. Monasterio de Madre de Dios”, publicado en 1995; y de Julián Oslé Muñoz: II “Tomo de la Trilogía de Conventos de Clausura de Sanlúcar de Barrameda. Monasterio de Carmelitas Descalzas”, publicado en 1996.

 

De Narciso Climent Buzón: “Calles y Plazas de Sanlúcar de Barrameda. Recorrido Histórico”, 2003; “Historia Social de Sanlúcar de Barrameda”. En Busca de nuestro pasado, Tomo 1. Del Luciferi Fanum al ocaso del Renacimiento. 2007; “Historia Social de Sanlúcar de Barrameda”. En busca de nuestro pasado. (2007);  En la ambivalencia barroca; “Historia Social de Sanlúcar de Barrameda”. Tomo 2. En busca de nuestro pasado.. Cual lapa aferrada al Antiguo Régimen” (1700-1759). Tomo 3, 2008; “Historia Social de Sanlúcar de Barrameda. En busca de nuestro pasado. Entre sombras ilustradas y miedo a la libertad (1759-1833). Tomo 4. 2009;  Historia Social de Sanlúcar de Barrameda. En busca de nuestro pasado. Hacia el Estado Liberal. Tomo 5. 2010; Historia Social de Sanlúcar de Barrameda. En busca de nuestro pasado. En los tiempos de Rubio Contreras (1868-1902). Tomo 6, 2010;  Historia Social de Sanlúcar de Barrameda. En busca de nuestro pasado. Del conformismo a la España como problemas. Tomo 7, 2013. Historia Social de Sanlúcar de Barrameda. En busca de nuestro pasado. En la dictadura de Primo de Rivera. Tomo 8, 2014; Historia Social de Sanlúcar de Barrameda. En busca de nuestro pasado. Tiempo de confrontación (1931-1939). Tragedia del terror y la represión. 2ª República, guerra civil y décadas del 40 y 50. Tomo 9, 2015, Historia social de Sanlúcar de Barrameda. En busca de nuestro pasado. Tardofranquismo (1960-1975) transición y democracia (1975-1988). Tomo 10, 2016.

  ABAD, José Antonio. Músico

 

José Antonio Abad. Nace en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz). Sus inquietudes musicales las vive en su casa desde muy niño, al ser su padre pianista y haber estudiado violín. Este ambiente es el que despierta su vocación musical. Comienza sus estudios en el Aula de Música de su ciudad natal, continuándolos en el Conservatorio Superior de Música "Manuel Castillo" de Sevilla, donde obtiene los títulos superiores de Solfeo, Teoría de la Música y Acompañamiento; de Piano y de Composición.

Sus profesores han sido entre otros, José Manuel de Diego y Ana Guijarro en Piano, José María Redondo en Música de Cámara, y Manuel Castillo, Antonio José Flores y Luís Ignacio Marín, en Composición.

Amplía su formación con diferentes cursos de perfeccionamiento y especialización con profesores como Frederic Gevers, Pilar Bilbao, Carmen Bravo (viuda del célebre compositor catalán Federico Mompou), Cristóbal Halffter, Daniel Vega Cernuda, Ramón Roldán Samiñán, Joan Guinjoan, Philippe Hurel, etc.

Algunas de sus obras han sido estrenadas por excelentes intérpretes como el pianista Alberto González Calderón y la soprano Rosa María de Alba o el pianista Javier Perianes en el I Festival de Música Española de Cádiz y en el X Ciclo de Música Contemporánea de la Orquesta Filarmónica de Málaga.

Ha sido profesor de Piano en el Real Conservatorio Profesional de Música "Manuel de Falla" de Cádiz, en el Conservatorio Elemental de Música "Joaquín Turina" de Sanlúcar de Barrameda y actualmente es profesor de Piano en el Conservatorio Profesional de Música "Joaquín Villatoro" de Jerez de la Frontera.


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